
1. Afinar el paño. Al mandar, tiende a reducir el número de rivales dispuestos a participar. La gravedad de los problemas y complicaciones está en relación directa con el número de jugadores involucrados en un pase. Mientras menos sean, las posibilidades de ganar se incrementan y, además, se facilitan las decisiones a tomar. La agresividad tiene varios frentes de acción, pero el objetivo más importante para un jugador ajustado y agresivo es el de enfrentarse a un rival, máximo a dos. Tres son multitud. Habrá ocasiones en las que prefiera varios rivales en discusión, pero son la excepción. Pronto veremos cuándo.
2. Lectura de manos. Que alguien vea tras un envite nos dice algo concerniente a las cartas que posee. No sólo se reduce el número de jugadores, sino que también las cartas posibles con las cuales decidieron entrar.
3. Ataque a los ciegos. Desde el punto de vista estrictamente teórico, el interés por una mano es el del reclamo sobre los ciegos. El fin primario, pero no único, de la agresividad pre flop es ir por los ciegos.
4. Limpiar la basura. Al restringir el ingreso de juego marginal, menores serán las posibilidades de sufrir golpes inesperados.
5. Respeto. Un jugador que manda infunde respeto y tiende a congelar la actividad pos flop de sus oponentes.
6. Primero en mandar o equidad de foldeo (fold equity). El que ve sólo puede ganar si demuestra tener mejor juego. El que manda, dobla sus opciones: puede ganar por sus cartas o porque el rival va al mazo.


